Oración inicial

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

¡Corazón de mi Jesús Sacramentado! Con mucha pena de no ser como Tú quieres que sea y con muchos deseos de ser como Tú quieres que sea, vengo a tener contigo este ratito de conversación afectuosa junto a Ti, a los pies de tu Sagrario, donde has querido quedarte por mí, para Tu mayor gloria, honor de mi Madre Inmaculada y provecho de mi alma. San José, enséñame a escuchar y a hablar a Jesús.

Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar.

Sea por siempre bendito y alabado.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria

(Se repite cinco veces en honor a las cinco llagas de Nuestro Señor)


Alabanzas al Santísimo Sacramento en reparación de las blasfemias

Bendito sea Dios.
Bendito sea su Santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre.
Bendito sea el Nombre de Jesús.
Bendito sea su Sacratísimo Corazón.
Bendita sea su Preciosísima Sangre.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.
Bendito sea el Espíritu Santo Consolador.
Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
Bendita sea su gloriosa Asunción.
Bendito sea el Nombre de María, Virgen y Madre.
Bendito sea San José, su castísimo esposo.
Bendito sea Dios, en sus Ángeles y en sus Santos.

Comunión espiritual

Creo, Jesús mío, que estás presente en el Santísimo Sacramento del altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte dentro de mi alma. Mas, no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven espiritualmente a mi corazón y como si ya hubiéseis venido, te abrazo y me uno a Ti. No permitas Jesús mío que jamás me aparte de Ti. Así sea. 

Oración de Santo Tomás de Aquino

Te adoro con fervor, deidad oculta, que estás bajo de estas formas escondidas; a ti mi corazón se rinde entero, y desfallece todo si te mira. Se engaña en ti la vista, el tacto, el gusto. Mas tu palabra engendra fe rendida; cuanto el Hijo de Dios ha dicho, creo; pues no hay verdad cual la verdad divina. En la Cruz la deidad estaba oculta. aquí la humanidad yace escondida; y ambas cosas creyendo y confesando, imploro yo lo que imploraba el ladrón arrepentido. No veo, como vio Tomás, tus llagas, mas por su Dios te aclama el alma mía: haz que siempre, Señor, en ti yo crea, que espere en ti, que te ame sin medida. Oh memorial de la pasión de Cristo, oh pan vivo que al hombre das la vida: concede que de ti viva mi alma, y guste de tus célicas delicias. Jesús mío, pelícano piadoso, con tu sangre mi pecho impuro limpia, que de tal sangre una gotita puede todo el mundo salvar de su malicia. Jesús, a quien ahora miro oculto, cumple, Señor, lo que mi pecho ansía: que a cara descubierta contemplándote, por siempre goce de tu clara vista. Amén.


Oración a Jesús solitario en el Santísimo Sacramento

Oh Divino Jesús! que durante la noche estáis solitario en tantos tabernáculos del mundo, sin que ninguna de vuestras criaturas vaya a visitaros y adoraros. Yo os ofrezco mi pobre corazón, deseando que todos sus latidos sean otros tantos de amor y adoración. Vos, Señor, estáis siempre en vela bajo las especies Sacramentales, vuestro amor misericordioso nunca duerme ni se cansa de velar por los pecadores. ¡Oh Jesús amantísimo! ¡Oh Jesús solitario! haced mi corazón cual lámpara encendida; en caridad se inflame y arda siempre en vuestro amor. Vela ¡oh centinela Divino! vela por el mísero mundo, por los sacerdotes, por las almas consagradas, las extraviadas, por los pobres enfermos cuyas noches interminables necesitan tu fortaleza y tu consuelo, por los moribundos y por ésta tu humilde sierva que, para mejor servirte, descansa pero sin alejarse de Ti, de tu Sagrario… donde vives en la soledad y el silencio de la noche. Sea siempre bendito, alabado, adorado, amado y reverenciado el Corazón Sagrado de Jesús en todos los Sagrarios del mundo. Amén. 


Oración final

Gracias, Jesús mío, por la bondad con que me habéis recibido y permitido gozar de vuestra presencia y compañía amorosas.

Me vuelvo a mis ocupaciones. Mi corazón queda contigo. En mi trabajo y en mis descansos me acordaré de Ti, y procuraré vivir con la dignidad que merece vuestra amistad divina.

Dadme vuestra bendición y concededme todas las gracias, que necesito, para amaros y serviros con la mayor fidelidad.

Bendice, Señor, a nuestro Santísimo Padre el Papa, vuestro Vicario en la tierra; ilumínale, santifícale y líbrale de todos sus enemigos.

Bendice a vuestra Iglesia Santa y haced que su luz brille en todas las naciones; y que los paganos conozcan y adoren al único verdadero Dios y a su Hijo Jesucristo.

Bendice a vuestros sacerdotes, santifícalos y multiplícalos.

Bendice y protege a nuestra nación.

Bendice a todos los suscriptores de Web católico de Javier y concédeles la bienaventuranza eterna.

Bendice a los que nos han ofendido y cólmalos de beneficios.

Bendice a todos nuestros familiares y haced que vivan todos en vuestra gracia y amistad y que un día nos reunamos en la Gloria.

Da el descanso eterno a todas las almas de los fieles difuntos que están en el Purgatorio.

Da la salud a los enfermos. Convierte a todos los pecadores. Danos a todos vuestro divino amor, para que la fe que nos impide ahora ver vuestro santísimo rostro se convierta un día en luz esplendorosa en la Gloria, donde en unidad con el Padre y el Espíritu Santo te alabemos y bendigamos por los siglos de los siglos. Amén.

Entonces se sentó, llamó a los Doce, y les dijo: « Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos. (Mc 9,35)

Nadie puede servir a dos señores... No podéis servir a Dios y al Dinero. « Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida... ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas? Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida?...Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan. Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos. Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe? No andéis, pues, preocupados. (Mt 6, 24-34)

"Mira, yo pongo hoy ante ti vida y felicidad, muerte y desgracia. Si escuchas los mandamientos de Yahveh tu Dios que yo te prescribo hoy, si amas a Yahveh tu Dios, si sigues sus caminos y guardas sus mandamientos, preceptos y normas, vivirás y multiplicarás; Yahveh tu Dios te bendecirá en la tierra a la que vas a entrar para tomarla en posesión. Pero si tu corazón se desvía y no escuchas, si te dejas arrastrar a postrarte ante otros dioses y a darles culto, yo os declaro hoy que pereceréis sin remedio... Pongo hoy por testigos contra vosotros al cielo y a la tierra: te pongo delante vida o muerte, bendición o maldición. Escoge la vida, para que vivas, tú y tu descendencia, amando Yahveh tu Dios, escuchando su voz, viviendo unido a él; pues en eso está tu vida, así como la prolongación de tus días mientras habites en la tierra..." (Dt 30, 15)

El Señor conoce a los que son suyos; y: Apártese de la iniquidad todo el que pronuncia el nombre del Señor.En una casa grande no hay solamente utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos nobles y otros para usos viles. Si, pues, alguno se mantiene limpio de estas faltas, será un utensilio para uso noble, santificado y útil para su Dueño, dispuesto para toda obra buena. (2 Tm 19-21). 

 Pero ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Cómo creerán en aquel a quien no han oído? ¿Cómo oirán sin que se les predique? Y ¿cómo predicarán si no son enviados? Como dice la Escritura: ¡Cuán hermosos los pies de los que anuncian el bien! Pero no todos obedecieron a la Buena Nueva. Porque Isaías dice: ¡Señor!, ¿quién ha creído a nuestra predicación? Por tanto, la fe viene de la predicación, y la predicación, por la Palabra de Cristo.  (Rm 10,14-17)

 
Jueves Enero 18, 2018
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Biblia Clase 31

Escrito por Super User
Categoría: CURSO DE BIBLIA

Introducción al Nuevo Testamento

5.2.2 La obra de Marcos y Lucas 

2era. Sesión

Oración inicial:

A ti, Señor de la Creación, que rescataste a tu pueblo de la esclavitud enviando profetas para que conociéramos el camino que conduce a la verdadera libertad;  que por amor  enviaste al Verbo encarnado a liberarnos de la esclavitud del pecado, y con su vida, muerte y resurrección alcanzara para nosotros la redención; te pedimos  nos envíes la efusión  de tu Santo Espíritu, tal y como la recibieron los discípulos en Pentecostés, para que, reflexionando las Sagradas Escrituras, y profundizando en su conocimiento, podamos asimilar y vivir sus enseñanzas, sirviendo  como luz para el sendero que nos conduce al conocimiento de la Verdad, a fin de presentarnos santos e inmaculados ante tu trono sagrado. Todo esto, te lo pedimos en nombre de Cristo nuestro Se ñor. Amén.

Objetivo del tema: Conocer el significado de la palabra "evangelio"; cuál es el mensaje de Jesús a través de los llamados evangelios (cuatro) que encontramos en las Sagradas Escrituras; así como sus generalidades. Le entregaron el volumen del profeta Isaías y desenrollando el volumen, halló el pasaje donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y dar la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor. Enrollando el volumen lo devolvió al ministro, y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en él. Comenzó, pues, a decirles: "Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy". Lc 4, 17-21

La obra de Marcos

A juzgar por sus precauciones de vocabulario, el evangelista se dirige manifiestamente a unos lectores que no viven en Palestina. Escribe para cristianos de origen pagano, pertenecientes a una comunidad, si no romana, al menos romanizada. Estos nuevos creyentes, un pequeño grupo disperso en medio del mundo, se enfrentan con dificultades y contradicciones: ¿dónde está la "gloria" del "Hijo de Dios"? Escribiendo el primer evangelio en términos cronológicos (antes del año 70), Marcos declara que no hay que extrañarse de las dificultades.

¿Quien es Marcos?

Probablemente es el joven "Juan apodado Marcos" de los Hechos de los Apóstoles (12, 12; 13, 15). Hizo su aprendizaje de misionero con Pablo; luego se separo de él, pero lo acompañó más tarde durante su cautividad en Roma. Pedro, por su parte, señala que Marcos, su hijo, está con él en Roma. Tradicionalmente se cree que Marcos puso por escrito la enseñanza que dio Pedro concretamente en la comunidad de Roma.

Quizás haya que identificar con Marcos con el joven que se escapó desnudo en el momento del arresto de Jesús (14, 51-52); esta alusión demostraría entonces Ia cualidad de testigo ocular del evangelista y aportaría una garantía suplementaria a Ia autoridad de sus palabras.

¿Cómo utiliza Marcos los datos de que dispone?

Recoge con cuidado las tradiciones conservadas en la iglesia naciente para centrarlas en Ia cuestión que le preocupa: ¿tenéis la verdadera fe, la fe que salva?

Tiene por tanto una intención catequética. Toma a sus destinatarios en la situación en que se encuentran. Les ayuda a interrogarse haciéndoles dar el salto de una creencia demasiado humana a la verdadera fe. Su primera frase nos dice en pocas palabras su proyecto: Buena nueva que se refiere a Jesús, Cristo, Hijo de Dios (1, 1). Para él, es éste el resumen de la fe cristiana y nos va a mostrar cómo la descubrieron los discípulos.

Jesús fue al principio mal comprendido

Cristo trastorna las ideas que se tienen espontáneamente de Enviado de Dios. Se muestra, en primer lugar, como un Señor desconcertante para el hombre. Enseña que solamente aquel que acepta su desarraigo radical, que implica la renuncia a los deseos más espontáneos del hombre, descubre la verdadera vida. De este modo, Marcos desarrolla su relato bajo la forma de un malentendido entre Jesús y sus diversos interlocutores, malentendido que desemboca en la pasión. La muerte de Jesús (Mc 15, 39) es la que permite reconocer la verdad: "Este era el Hijo de Dios", dirá un oficial romano al pie de la cruz.

— Malentendido entre Jesús y sus adversarios, prisioneros de su sistema social, político y religioso. En efecto, Jerusalén es el lugar del judaísmo oficial, dominado por Ia aristocracia del templo y los maestros de la ley. Ellos tienen una idea muy elevada de su religión y la practican rigurosamente. Por eso mismo, son poco accesibles a Ia novedad generosa de la enseñanza de Jesús (10, 33-34)

— Malentendido entre el maestro y una multitud siempre dispuesta a entusiasmarse. La gente ocupa un lugar importante en Marcos (10, 34). Jes ús se muestra lleno de solicitud por ella.

— Malentendido entre Jesús y sus discípulos; éstos se muestran siempre asociados a Jesús en Marcos. Jesús les enseña a estar, ante todo, al servicio del pueblo, aunque tengan que sacrificarlo todo por ello. Pero les cuesta comprender esta enseñanza. Rechazan el camino difícil por el que quiere llevarlos el Señor. Tendrá que desaparecer, para que ellos se abran finalmente a su mensaje y puedan partir a proclamar por el mundo la buena nueva (cfr con 6, 30-52; 8, 31-33; 9, 14-37; 10, 17-31).

Todos estos malentendidos provienen de hecho de un malentendido único, fundamental, sobre la verdadera naturaleza del Mesías, del Cristo esperado. En todo el evangelio se habla de Jesús, de su persona, más que de su enseñanza, de aquel hombre como nosotros que tenía una patria, una familia, un país de origen, una tradición (su ministerio en Galilea ocupa los c. 1 al 9). El relato se esfuerza en hacernos descubrir poco a poco la Buena Nueva a través de ese Jesús humano.

Sin embargo, Jesús sigue siendo el misterioso hijo del hombre, como se designa a sí mismo. Todos los que se acercan a él 
se preguntan: "¿Quién es?" (cc 1-8). Jesús guarda secreto sobre su cualidad de Cristo. Ordena a los que tienen la ocasión de identificarle que se callen también: a los demonios, a los enfermos curados, a sus propios discípulos (cf. con 1, 34; 3, 12; 8, 30; 9, 9).

Es que el pueblo está esperando un Mesías glorioso en el sentido humano de Ia palabra, un rey político que lo libere de Ia ocupación romana, que restablezca un reino terreno. Pues bien, Jesús viene a establecer un reino espiritual a través de Ia humillación, del sufrimiento y de Ia muerte. Solamente en la hora de la cruz, cuando ya no es posible ninguna ambigüedad, Jesús acepta por fin ser designado públicamente con su verdadero titulo de Cristo y de Rey.

El mensaje de Marcos es en definitiva provocativo y tranquilizante. No puede menos que interrogarnos también hoy a nosotros, ya que nunca acabaremos de descubrir al verdadero "Hijo de Dios".

El evangelio de Marcos no tiene punto final; termina en el v. 8 del c. 16. El final, 16, 9-20, es sin duda un añadido muy antiguo. La Buena Nueva de Marcos termina con el mensaje de pascua: “Jesús ha vuelto a Ia vida... va por delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis”. De esta manera, la iglesia tiene que ponerse en marcha, hasta el final de los tiempos y hasta los extremos del mundo, hacia la Galilea de los paganos.

Lucas: el evangelio del cariño

Los cristianos sufrimos siempre Ia tentación de encerrarnos en nuestras comunidades. Sin embargo, a nuestra puerta llama continuamente el pobre, el extranjero. Cuando les abrimos, ¿sabremos descubrir en ellos un nuevo rostro de Jesús? A ello es a lo que nos invita Lucas.

Un compañero de Pablo recoge los recuerdos sobre Jesús

Hacia el año 80, Lucas, seguramente el "médico muy querido" que acompañó a Pablo en sus viajes de evangelización, pone por escrito los recuerdos que pudo reunir relativos al Señor. Griego de cierta cultura (probablemente de Antioquía de Siria), trabaja como historiador y dedica su evangelio a Teófilo (el que ama a Dios); este Teófilo es quizá un personaje real o más bien el símbolo de los lectores a los que se dirige Lucas, es decir, los paganos convertidos al cristianismo; son personas que conocen mal las Escrituras y las costumbres judías, y por eso Lucas se preocupa en su obra de explicárselas. Sensible a la desgracia de los hombres, Lucas ha meditado en la predicación de Pablo, centrada en la idea del poder de Dios y de la vanidad de las pretensiones humanas de adquirir la salvación por las propias fuerzas. Por eso hace aparecer a Jesús como el médico de la humanidad perdida. Su escrito será llamado muchas veces "el evangelio de Ia gracia".

Lucas ha sido testigo de las dificultades que los judíos han puesto a la predicación de Ia Buena Nueva. Ha experimentado la estrechez de corazón de "las personas decentes" que, en nombre de un espíritu legalista, cierran Ia puerta de la iglesia a los paganos deseosos de entrar en ella. El evangelista presenta entonces a un Jesús abierto a todos: el evangelio de la gracia será también el del universalismo.

Una subida a Jerusalén

Todo comienza y todo acaba en Jerusalén. Entre tanto, Jesús pasa algún tiempo predicando en Galilea, pero la parte más original de Lucas respecto a los otros evangelistas consiste en el relato de la subida de Jesús a Jerusalén (9, 51-19. 28); más que de un viaje geográfico (no se da un avance progresivo), se trata de un camino teológico: se descubre con qué espíritu, enfrentado a qué obstáculos, Jesús va subiendo hacia su muerte, su glorificación en la ciudad santa. Ojeada rápida resulta difícil trazar un plano concreto de este libro, pero se distinguen en él fácilmente tres conjuntos precedidos de un resumen y de una introducción.

• Un resumen en imágenes (c. 1-2); nacimiento y vida oculta de Juan Bautista y de Jesús 
Cuando muere un gran personaje, las revistas presentan muchas veces un resumen en imágenes de su vida y se esfuerzan a menudo en encontrar en las fotografías de su infancia los rasgos que de hecho aparecerán en el héroe solamente mucho más tarde. Algo así es lo que hace Lucas (como Mateo) en lo que se claman los relatos de Ia infancia. Lucas nos muestra que la vida de Jesús, su resurrección sobre todo, y hasta lo esencial de Ia vida de Ia iglesia, están ya presentes de antemano, como en germen, en Jesús niño. El relato de la anunciación, por ejemplo, revela cómo cumple las promesas de la Escritura: es Mesías, hijo de David, pero infinitamente mejor de lo que se podía esperar, ya que es realmente hijo de Dios. Los pastores que van anunciando la buena nueva de que Jesús es Señor y Salvador son de antemano la imagen de lo que harán los misioneros en los comienzos de Ia iglesia y la figura de lo que hemos de hacer nosotros hasta el fin del mundo.

• Introducción (3, 1-4. 13): Ia preparación del ministerio de Jesús 
Juan bautista introduce a Jesús y le deja su lugar. Jesús viene a cumplir la misión que Dios ha confiado a Israel por el bien de Ia humanidad. No se deja apartar de su vocación, como ocurrió con el pueblo elegido: supera las tentaciones que ya experimentó el pueblo del éxodo en el desierto: las de siempre. "Hijo de Adán", Jesús se revela "Hijo de Dios".

1. Ministerio de Jesús en Galilea (4, 14—9. 50) 
En adelante, Jesús, "revestido del poder del Espíritu", puede comenzar su ministerio público. Lo inaugura con un discurso programático en la sinagoga de Nazareth. Anuncia que hoy se ha realizado Ia buena nueva prometida por los profetas: la liberación de los pobres, de los prisioneros, de los enfermos. El profeta definitivo acaba de surgir de entre ellos. Por sus palabras y su milagros, Jesús va a demostrar que ese reino de felicidad ha comenzado efectivamente. Escoge a unos discípulos para asociarlos a esta misión.

2. La subida hacia Jerusalén (9, 51—19. 27) 
En esta parte propia de Lucas se ve a Jesús "subiendo" hacia su muerte, que será al mismo tiempo su glorificación (pasión y resurrección). En efecto, enseña a Ia gente y a los discípulos, concretamente con sus palabras y sus milagros. Llama a la conversión, pero choca con los fariseos y con los doctores de Ia ley y anuncia a sus discípulos su pasión.

3. En Jerusalén (19, 28—24. 53): la pasión y la resurrección 
Jesús se manifiesta como siervo a lo largo de toda su pasión. Y enseña a sus discípulos que también ellos han de ser servidores. Lucas no recoge más que las manifestaciones de Ia resurrección que tuvieron lugar en Jerusalén (o cerca de ella). Quiere señalar de este modo que el don del Espíritu es la fuerza que permite a los apóstoles partir por el mundo y que esta partida Significa el fin del antiguo mundo religioso (Jerusalén), cerrado a la buena nueva. Esboza de esta manera el relato de los Hechos de los Apóstoles, en el que mostrará el evangelio transmitido en adelante al mundo pagano (Roma)

El Espíritu Santo en el evangelio de Lucas

El Espíritu Santo está presente por todas partes en el evangelio de Lucas. Manifiesta la presencia operante de Dios. Lo vemos actuar en Jesús a lo largo de todo su ministerio, pero inspira igualmente a Zacarías, a Isabel, a Juan el bautista; a María, a Simeón, a los discípulos. Es el Espíritu que hay que pedir en la oración (cf. con cc 3-4; 10, 21; 12, 12; 11, 13).

El evangelio de los pobres

Más que los otros evangelios, el de Lucas subraya Ia diferencia de las actitudes frente a Jesús y frente a la acogida del mensaje.

— Los ricos: los "desgraciados" (6, 24) 
Son las gentes que se centran en sus bienes, de cualquier naturaleza que sean, sus privilegios sociales, su buena conciencia religiosa. Los doctores de la ley, los fariseos, los saduceos, los escribas rechazan (salvo algunas excepciones) la buena nueva de la salvación gratuita.

— Los pobres: los bienaventurados (6, 20) 
Son todos los despreciados: los pobres en bienes materiales, pero también los pecadores y las prostitutas, los publícanos, los enfermos, las mujeres, tan numerosas en Lucas: Isabel, María, Ana, Marta y María y el grupo de anónimas que siguen a Jesús en sus desplazamientos, las viudas y los niños, los samaritanos y de manera general todos los paganos a los que Lucas presta una atención especial. Todos ellos no hacen otra cosa más que pedir la gracia.

El evangelio de la alegría

El evangelio de Lucas se abre en medio de una atmósfera de acción de gracias y de alabanza; en efecto, es el único que conserva los cánticos de María, de Zacarías, de los Ángeles de Belén y del anciano Simeón (cf. con 1, 46-55; 1, 68-79; 2, 14; 2, 29-32).

Este evangelio, tan exigente por otra parte, es al mismo tiempo el evangelio de la alegría y de la fiesta: alegría de los discípulos al regresar de la misión, alegría del pastor al encontrar la oveja perdida, alegría del Padre que desempeña también un papel tan importante en Lucas por su amor ilimitado, alegría del "rico" convertido (cf. con 10, 17-21; 15, 1-7. 11-32; 19, 1-10; 5, 26) Lucas nos presenta a la gente cantando el amor de Dios y nos hace descubrir lo que puede ser una comunidad de discípulos salvados por Jesús, animados por el Espíritu y viviendo para el Padre. Es en estas condiciones como podrá manifestar al mundo la alegría de Dios.

Trabajo para casa

Para comprobar si entendiste bien

  1. ¿Qué quiere decir la palabra “evangelio”?
  2. ¿Cuántos evangelios existen?
  3. ¿Cuáles son los llamados evangelios sinópticos?
  4. ¿Qué significa la palabra “sinóptico”?
  5. ¿Cuál es el evangelio que esta escrito en cincos discursos a semejanza de la Torah?
  6. ¿Cuál es el primer evangelio que fue escrito y a quienes estaba dirigido?
  7. ¿Cuál evangelio es conocido como el evangelio de la alegría? 

Piensa por ti mismo

  • Según lo que nos dice el evangelio de San Marcos respecto a los malentendidos sobre la naturaleza de Jesús y de su obra, la gente esperaba un Mesías glorioso que viniera a liberarlos. ¿Con qué personaje del AT guarda relación esta idea y por qué? ¿En qué consiste la verdadera liberación que vino a mostrarnos Cristo?
  • ¿Por qué decimos que Cristo es en sí mismo la “Buena Nueva”, es decir el evangelio?

Para consultar en Biblioteca

En esta ocasión te pedimos que leas los evangelios según San Mateo y San Lucas.

Para tu oración personal 
Medita la cita. Para ayudarte en tu reflexión, utiliza el camino de la Lectio Divina:

«¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las 99 en el desierto, y va a buscar la que se perdió hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, la pone contento sobre sus hombros; y llegando a casa, convoca a los amigos y vecinos, y les dice: "Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido." Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por 99 justos que no tengan necesidad de conversión. «O, ¿qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca cuidadosamente hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, convoca a las amigas y vecinas, y dice: "Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido." Del mismo modo, os digo, se produce alegría ante los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.» Lc 15, 4-10