Oración inicial

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

¡Corazón de mi Jesús Sacramentado! Con mucha pena de no ser como Tú quieres que sea y con muchos deseos de ser como Tú quieres que sea, vengo a tener contigo este ratito de conversación afectuosa junto a Ti, a los pies de tu Sagrario, donde has querido quedarte por mí, para Tu mayor gloria, honor de mi Madre Inmaculada y provecho de mi alma. San José, enséñame a escuchar y a hablar a Jesús.

Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar.

Sea por siempre bendito y alabado.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria

(Se repite cinco veces en honor a las cinco llagas de Nuestro Señor)


Alabanzas al Santísimo Sacramento en reparación de las blasfemias

Bendito sea Dios.
Bendito sea su Santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre.
Bendito sea el Nombre de Jesús.
Bendito sea su Sacratísimo Corazón.
Bendita sea su Preciosísima Sangre.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.
Bendito sea el Espíritu Santo Consolador.
Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
Bendita sea su gloriosa Asunción.
Bendito sea el Nombre de María, Virgen y Madre.
Bendito sea San José, su castísimo esposo.
Bendito sea Dios, en sus Ángeles y en sus Santos.

Comunión espiritual

Creo, Jesús mío, que estás presente en el Santísimo Sacramento del altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte dentro de mi alma. Mas, no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven espiritualmente a mi corazón y como si ya hubiéseis venido, te abrazo y me uno a Ti. No permitas Jesús mío que jamás me aparte de Ti. Así sea. 

Oración de Santo Tomás de Aquino

Te adoro con fervor, deidad oculta, que estás bajo de estas formas escondidas; a ti mi corazón se rinde entero, y desfallece todo si te mira. Se engaña en ti la vista, el tacto, el gusto. Mas tu palabra engendra fe rendida; cuanto el Hijo de Dios ha dicho, creo; pues no hay verdad cual la verdad divina. En la Cruz la deidad estaba oculta. aquí la humanidad yace escondida; y ambas cosas creyendo y confesando, imploro yo lo que imploraba el ladrón arrepentido. No veo, como vio Tomás, tus llagas, mas por su Dios te aclama el alma mía: haz que siempre, Señor, en ti yo crea, que espere en ti, que te ame sin medida. Oh memorial de la pasión de Cristo, oh pan vivo que al hombre das la vida: concede que de ti viva mi alma, y guste de tus célicas delicias. Jesús mío, pelícano piadoso, con tu sangre mi pecho impuro limpia, que de tal sangre una gotita puede todo el mundo salvar de su malicia. Jesús, a quien ahora miro oculto, cumple, Señor, lo que mi pecho ansía: que a cara descubierta contemplándote, por siempre goce de tu clara vista. Amén.


Oración a Jesús solitario en el Santísimo Sacramento

Oh Divino Jesús! que durante la noche estáis solitario en tantos tabernáculos del mundo, sin que ninguna de vuestras criaturas vaya a visitaros y adoraros. Yo os ofrezco mi pobre corazón, deseando que todos sus latidos sean otros tantos de amor y adoración. Vos, Señor, estáis siempre en vela bajo las especies Sacramentales, vuestro amor misericordioso nunca duerme ni se cansa de velar por los pecadores. ¡Oh Jesús amantísimo! ¡Oh Jesús solitario! haced mi corazón cual lámpara encendida; en caridad se inflame y arda siempre en vuestro amor. Vela ¡oh centinela Divino! vela por el mísero mundo, por los sacerdotes, por las almas consagradas, las extraviadas, por los pobres enfermos cuyas noches interminables necesitan tu fortaleza y tu consuelo, por los moribundos y por ésta tu humilde sierva que, para mejor servirte, descansa pero sin alejarse de Ti, de tu Sagrario… donde vives en la soledad y el silencio de la noche. Sea siempre bendito, alabado, adorado, amado y reverenciado el Corazón Sagrado de Jesús en todos los Sagrarios del mundo. Amén. 


Oración final

Gracias, Jesús mío, por la bondad con que me habéis recibido y permitido gozar de vuestra presencia y compañía amorosas.

Me vuelvo a mis ocupaciones. Mi corazón queda contigo. En mi trabajo y en mis descansos me acordaré de Ti, y procuraré vivir con la dignidad que merece vuestra amistad divina.

Dadme vuestra bendición y concededme todas las gracias, que necesito, para amaros y serviros con la mayor fidelidad.

Bendice, Señor, a nuestro Santísimo Padre el Papa, vuestro Vicario en la tierra; ilumínale, santifícale y líbrale de todos sus enemigos.

Bendice a vuestra Iglesia Santa y haced que su luz brille en todas las naciones; y que los paganos conozcan y adoren al único verdadero Dios y a su Hijo Jesucristo.

Bendice a vuestros sacerdotes, santifícalos y multiplícalos.

Bendice y protege a nuestra nación.

Bendice a todos los suscriptores de Web católico de Javier y concédeles la bienaventuranza eterna.

Bendice a los que nos han ofendido y cólmalos de beneficios.

Bendice a todos nuestros familiares y haced que vivan todos en vuestra gracia y amistad y que un día nos reunamos en la Gloria.

Da el descanso eterno a todas las almas de los fieles difuntos que están en el Purgatorio.

Da la salud a los enfermos. Convierte a todos los pecadores. Danos a todos vuestro divino amor, para que la fe que nos impide ahora ver vuestro santísimo rostro se convierta un día en luz esplendorosa en la Gloria, donde en unidad con el Padre y el Espíritu Santo te alabemos y bendigamos por los siglos de los siglos. Amén.

Entonces se sentó, llamó a los Doce, y les dijo: « Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos. (Mc 9,35)

Nadie puede servir a dos señores... No podéis servir a Dios y al Dinero. « Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida... ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas? Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida?...Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan. Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos. Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe? No andéis, pues, preocupados. (Mt 6, 24-34)

"Mira, yo pongo hoy ante ti vida y felicidad, muerte y desgracia. Si escuchas los mandamientos de Yahveh tu Dios que yo te prescribo hoy, si amas a Yahveh tu Dios, si sigues sus caminos y guardas sus mandamientos, preceptos y normas, vivirás y multiplicarás; Yahveh tu Dios te bendecirá en la tierra a la que vas a entrar para tomarla en posesión. Pero si tu corazón se desvía y no escuchas, si te dejas arrastrar a postrarte ante otros dioses y a darles culto, yo os declaro hoy que pereceréis sin remedio... Pongo hoy por testigos contra vosotros al cielo y a la tierra: te pongo delante vida o muerte, bendición o maldición. Escoge la vida, para que vivas, tú y tu descendencia, amando Yahveh tu Dios, escuchando su voz, viviendo unido a él; pues en eso está tu vida, así como la prolongación de tus días mientras habites en la tierra..." (Dt 30, 15)

El Señor conoce a los que son suyos; y: Apártese de la iniquidad todo el que pronuncia el nombre del Señor.En una casa grande no hay solamente utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos nobles y otros para usos viles. Si, pues, alguno se mantiene limpio de estas faltas, será un utensilio para uso noble, santificado y útil para su Dueño, dispuesto para toda obra buena. (2 Tm 19-21). 

 Pero ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Cómo creerán en aquel a quien no han oído? ¿Cómo oirán sin que se les predique? Y ¿cómo predicarán si no son enviados? Como dice la Escritura: ¡Cuán hermosos los pies de los que anuncian el bien! Pero no todos obedecieron a la Buena Nueva. Porque Isaías dice: ¡Señor!, ¿quién ha creído a nuestra predicación? Por tanto, la fe viene de la predicación, y la predicación, por la Palabra de Cristo.  (Rm 10,14-17)

 
Jueves Enero 18, 2018
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Biblia Clase 28

Escrito por Super User
Categoría: CURSO DE BIBLIA

Nacimiento y desarrollo del judaísmo

4.5 Análisis de temas teológicos

Oración inicial:

A ti, Señor de la Creación, que rescataste a tu pueblo de la esclavitud enviando profetas para que conociéramos el camino que conduce a la verdadera libertad;  que por amor  enviaste al Verbo encarnado a liberarnos de la esclavitud del pecado, y con su vida, muerte y resurrección alcanzara para nosotros la redención; te pedimos  nos envíes la efusión  de tu Santo Espíritu, tal y como la recibieron los discípulos en Pentecostés, para que, reflexionando las Sagradas Escrituras, y profundizando en su conocimiento, podamos asimilar y vivir sus enseñanzas, sirviendo  como luz para el sendero que nos conduce al conocimiento de la Verdad, a fin de presentarnos santos e inmaculados ante tu trono sagrado. Todo esto, te lo pedimos en nombre de Cristo nuestro Se ñor. Amén.

Objetivo del tema: Reflexionar sobre algunos temas teológicos (predicación, persecución, prueba, sabiduría) que pueden ayudarnos a comprender mejor el mensaje de la Biblia. Tratar de encontrar su aplicación en la actualidad.

Concede, pues, a tu siervo, un corazón dócil para juzgar a tu pueblo para que sepa hacer justicia, y para discernir entre el bien y el mal. 1 Sam 3, 9a

Este es un tema autodidacta. La tarea está implícita en el desarrollo del mismo. 

Aplicación espiritual y/o pastoral

Para empezar a hablar acerca de temas teológicos, comencemos por definir este término.

Teología: es literalmente estudio de Dios (del griego θεος, theos, "Dios"; + λογος, logos, "estudio").

El término teología es una palabra compuesta que, en su significado literal, puede indicar un hablar de Dios, o bien un discurso sobre Dios. Si en términos generales la teología es una reflexión sobre Dios (y en este sentido existe también una teología filosófica), en el sentido más corriente de la Iglesia Católica es una reflexión que intenta conocer y comprender la fe a partir de la razón. Así pues, la teología presupone la fe como fundamento experiencial e intenta en ella y a través de ella el conocimiento y la comprensión de la fe. En otras palabras, es una actividad intelectual, metódica y crítica que presupone la adhesión a la fe católica. Para indicarla sintéticamente, se resume a menudo a la fórmula de Anselmo: “Fides quaerens intellectum”: (la teología es la voluntad de la fe de comprender).

Cada vez que veamos el análisis de temas teológicos, lo haremos a partir de citas del Antiguo Testamento, a través de las cuáles Dios nos instruye en algún particular. La finalidad de verlos de este modo, es irnos desarrollando en la comprensión de lo que Dios nos revela a través de su mensaje de salvación para cada uno de nosotros, en lo particular, y de su Iglesia en lo general.

Instrucciones: Cada uno de los siguientes temas contiene una pequeña definición en el sentido bíblico de los mismos, así como citas en donde estos temas son tratados. Después de leer cada una de las citas, escoge una para su reflexión y meditación, buscando:

1.- Qué te dice Dios sobre este tema en la cita (cómo se aplica a tu vida). 
2.- De qué manera se ve reflejada esta realidad en la actualidad (en la sociedad, familia o comunidad) 
3.- Cómo ayudarías a hacer vida la propuesta que Dios nos hace a través de esta palabras de la Biblia (en tu propia vida y en la de los que te rodean).

Los temas que vimos en clase pueden ayudar a establecer la relación que el mensaje bíblico guarda con nuestra realidad actual. Recordemos que la Palabra de Dios es “viva y eficaz” (Heb 4, 12); esforcémonos por transformarla en vida.

PERSECUCIÓN

Tal como la conocieron los cristianos, la persecución no fue nada nuevo. Formaba parte de su herencia judaica. La asociación de testimonio y sufrimiento, indicada ya en la segunda parte de Isaías. Teoría del martirio recompensado con la inmortalidad personal, hasta llegar a dominar el pensamiento de los judíos para con el gobierno romano. La posibilidad de la muerte por la Torá se llegó a aceptar como demanda del judaísmo. Por lo tanto, los judíos no fueron reacios al martirio; a pesar de la tolerancia romana para con su religión, su cohesión, su negativa a cooperar, y su impresionante éxito económico les acarrearon el odio generalizado y la persecución intermitente. Dicho legado fue heredado por los cristianos. Esta decisión para enfrentar el sufrimiento fue intensificada por el ejemplo de Jesús, y por la asociación de la persecución con el anhelado fin de la era (Mc 13, 7-13)

En el Antiguo Testamento 
Sin duda el ”perseguido” por excelencia en los tiempos del Antiguo Testamento es la figura del profeta, recordemos que el profeta es aquel que “habla en nombre de Dios”, y como hombre de Dios, está obligado a hablar con la verdad, y a favor de ésta, no importando la incomodidad que sus palabras (que no son suyas, sino de Dios) puedan provocar a los destinatarios de las mismas. La persecución de estos personajes, puede darse a manera de repudio, rechazo, burla, destierro o cualquier otra forma de marginación hacia su persona. En los momentos en que el pueblo entiende y acepta estas palabras como verdaderamente: Palabra de Dios , y las pone en práctica, se vuelve en testimonio de la Alianza, en factor de contradicción para los otros pueblos que no entienden, ni aceptan esta adhesión a la voluntad del “único Dios”.

En el Nuevo Testamento 
a. La oposición de los judíos 
Esta creció gradualmente en intensidad. La predicación de un Mesías crucificado, cuya muerte fue atribuida públicamente a los líderes judíos, resultaba altamente provocativa. Aun así, la gente reaccionó favorablemente (Hech 2, 46s; 5, 14), y los fariseos moderadamente (Hech 5, 34ss; 23, 6ss), mientras que hubo oposición, como era de esperar, entre los saduceos (Hech 4, 1; 5, 17). La predicación de Esteban sobre la transitoriedad de la ley (Hech 6, 14) modificó la opinión pública y provocó la primera persecución en Jerusalén y otras partes, p. ej. Damasco. En el 44 d.C. Santiago fue ejecutado por Herodes Agripa, y en el curso del relato de Los Hechos los judíos aparecen como los enemigos más encarnizados de Pablo. Esta actitud no puede sino haber sido empeorada por el concilio apostólico, que repudió la necesidad de la circuncisión, y culminó en la excomunión de cristianos en Jamnia, en el 80 d.C.

b. La oposición de los romanos 
La actitud de Roma sufrió un cambio marcado. Al principio, como vemos en Hechos, no sólo toleró sino que alentó a los cristianos. Pero esta actitud pronto se transformó en oposición violenta. En Roma era tal su impopularidad para el 64 d.C, que Nerón pudo llegar a hacerlos responsables del incendio. En Hitinia (Plinio, Ep. 10. 96–97), para el 112 d.C., aprox., el permanecer en el cristianismo se consideraba una ofensa capital.

Citas: 1 Re 19, Jer 11, 18—6

PREDICACIÓN

En el Antiguo Testamento 
Significa proclamar la soberanía, la paz y la salvación de Dios (Ex 9, 16; Is 40, 2), su justicia y su verdad (Sal 9, 12; 19, 2), lo mismo que su poder, su perdón de los pecados y condescendencia para atender los ruegos. También la grandeza del nombre de Dios (Neh 9, 5) es objeto de la predicación a una con la exposición de las actuaciones de Dios.

En el Nuevo Testamento 
La predicación es “la proclamación pública del cristianismo al mundo no cristiano” (C. H. Dodd, The Apostolic Preaching and its Development, 1944, p.7 [en cast. La predicación apostólica y su desarrollo, 1974]). No se trata de un discurso religioso a un grupo cerrado de iniciados, sino una abierta y pública proclamación de la actividad redentora de Dios en y por medio de Jesucristo. La concepción popular actual de la predicación como exposición bíblica y exhortación ha tendido a oscurecer su significado.

La venida de Jesús enviado por el Padre es objeto mismo de la predicación (Jn 5, 36ss; 17, 21). Los apóstoles predican sobre todo la muerte y resurrección de Jesús (1 Cor 15, 1-8; 1 Tim 3, 16).

Los términos bíblicos 
La elección de los verbos en el NT gr. para la actividad de predicar nos lleva de vuelta a su sentido original. El más característico de ellos (que aparece más de sesenta veces) es keµryssoµ, ‘proclamar como heraldo’. En el mundo antiguo el heraldo era una figura de considerable importancia. Aunque hemos definido la predicación dentro de límites estrechos a fin de dar énfasis a su significado neotestamentario esencial, esto no quiere decir que no tenga precedentes en el AT. Por cierto que los profetas hebreos, en la medida en que proclamaban el mensaje de Dios impulsados divinamente, fueron antecesores del heraldo apostólico.

Citas Is 58, 1; Jer 1, 6-8

PRUEBA

Aquí estaríamos hablando de la prueba en términos de tentación. La idea bíblica de la tentación no es fundamentalmente la de seducción, como ocurre en el uso moderno, sino la de juzgar a una persona o ponerla a prueba; lo que puede hacerse con el caritativo propósito de probar o mejorar su carácter, como así también con el fin malicioso de poner al descubierto su debilidad, o sorprenderlo en una mala acción.

El sustantivo heb. es massa (trad. “tentación”), y los verbos heb. son maµsa (generalmente trad. “tentar”) y baµh\an (generalmente trad. “probar”: metáfora tomada de la refinación de metales). La LXX y el NT utilizan como equivalentes el sust. peirasmos y los verbos (ek)peiruzoµ y dokimazoµ; este último corresponde, en significado, a abahan.

La idea de probar a una persona aparece en toda la Biblia en relación con diferentes nociones.

En el Antiguo Testamento 
De manera gráfica se nos describe en el Génesis 3, 1-16 y 22, 1-14. 
El AT nos habla de tentaciones puestas por Dios a los hombres para tener un signo de su obediencia, de la solidez de su virtud (Sab 3, 5), de su temor de Dios (Ex 20, 20), especialmente de su fidelidad a la Alianza, y también para purificarlos. Los instrumentos de la tentación son, o bien el diablo (Job 1, 6-12; 2, 1-18) o la humillación (Dt 8, 2) o los falsos profetas. El AT habla también de un tentar a los hombres a Dios con sus murmuraciones y descontento (Ex 17, 2ss), con la incredulidad y exigencia de signos.

En el Nuevo Testamento 
Según el NT las tentaciones provienen tanto del diablo (1 Tes 3, 5) como del mismo hombre (1 Co 10, 22). La tentación puede ser causada por una apetencia que sí arrastra al incrédulo irresistiblemente al mal (Rm 6, 12); por otra parte, una excesiva abstinencia sexual puede derivar en tentación (1 Co 7, 5). Una fuente propia de la tentación son los sufrimientos que en tiempos de tribulación son signos de los esfuerzos de Satanás por apartar de Dios a los hombres (Ap 2, 10). Las tentaciones deben de superarse con la oración (Mc 14, 28). Las tentaciones de Jesús sirven para exponer su misión que no es la construcción de un dominio terreno, sino la proclamación del Reino de Dios; Jesús se confirma en su verdadera misión y así quebranta el poder del maligno.

Citas: Ex 16, 1-5. 16-20; Gn 39, 1-12

SABIDURÍA

Como todas las virtudes intelectuales hebreas, la sabiduría (generalmente h\ok_maÆ, aún cuando se usan otros vocablos; p. ej.: béÆnaÆ, ‘entendimiento’, Job 39, 26; Prov 23, 4; tƒb_uÆnaÆ, ‘discernimiento’, Sal 136, 5; s\ek_el o sŒeµk_el, ‘prudencia’, Prov 12, 8; 23, 9) es intensamente práctica, no teórica. Básicamente, la sabiduría es el arte de tener éxito, de formar el plan correcto para obtener los resultados deseados. Su asiento es el corazón, centro de las decisiones morales e intelectuales (cf. 1 Re 3 ,9. 12)

Reyes y líderes necesitaban de la sabiduría en modo especial. Sobre ellos recaía la responsabilidad de tomar decisiones correctas en asuntos políticos y sociales. Josué (Dt 34, 9), David (2 Sam 14, 20), Salomón (1 Re 3, 9 ; 4, 29ss) recibieron sabiduría para poder cumplir sus obligaciones oficiales. El rey mesiánico predicho por Isaías (11, 2) había de ser dotado de sabiduría para juzgar imparcialmente. “Consejero maravilloso” indica que su consejo sería asombrosamente exitoso.

En la época de Jeremías ocupaban un lugar a la par de los profetas y sacerdotes, ejerciendo considerable influencia religiosa y social. Su función consistía en formular planes adecuados, ofrecer consejos para la vida exitosa (Jer 18, 18). Para el punto de vista de que “sabios” no se refiere a una clase profesional sino a personas de inteligencia poco común cuya sabiduría era buscada por sus conciudadanos.

La sabiduría en su sentido más amplio pertenece sólo a Dios (Job 12, 13ss; Is 31, 2; Dn 2, 20-23). Su sabiduría no es solamente la perfección del conocimiento que abarca todos los aspectos de la vida sin excepción.

La sabiduría bíblica es tanto religiosa como práctica. Partiendo del temor del Señor (Job 28, 28; Sal 111, 10; Prov 1, 7; 9, 10), se extiende hacia todos los aspectos de la vida; la sabiduría pagana, aunque también ella puede ser religiosa, no tiene su asidero en el Dios del pacto y, por consiguiente, está destinada al fracaso.

En el Nuevo Testamento 
En general, la sabiduría neotestamentaria (sofia) tiene el mismo carácter intensamente práctico que en el AT. Pocas veces es neutral (aunque cf. “la sabiduría de los egipcios”, Hech 7, 22), o la da Dios o se opone él. Si está divorciada de la revelación divina resulta empobrecida e improductiva cuando más (1 Cor 1, 17; 2, 4; 2 Cor 1, 12), e insensata o hasta diabólica cuando menos (1 Cor 1, 19ss; Sant 3, 15ss). La sabiduría mundana se basa en la intuición y la experiencia sin revelación y, por lo tanto, tiene serias limitaciones. El no reconocer estas limitaciones hace recaer la condenación bíblica sobre todos (especialmente los griegos) los que arrogantemente intentan resolver cuestiones espirituales mediante la sabiduría humana.

Las personas realmente sabias son aquellas a las que Dios en su gracia ha impartido sabiduría: Salomón (Mt 12, 42; Lc 11, 31), Esteban (Hech 6, 10), Pablo (2 Pe 3, 15), José (Hech 7, 10). Uno de los legados de Cristo a sus discípulos fue la sabiduría de saber decir lo que correspondía en momentos de persecución o investigación (Lc 21, 15). Sabiduría similar es la que hace falta para entender los oráculos y enigmas apocalípticos (Ap 13, 18; 17, 9). La sabiduría es esencial no sólo para los líderes de la iglesia (Hech 6, 3) sino para todos los creyentes, a fin de que puedan percibir los propósitos de Dios en la redención (Ef 1, 8-9), andar como es digno de él (Col 1, 9; Sant 1, 5; 3, 13-17), y portarse discretamente ante los incrédulos (Col 4, 5). Así como Pablo ha enseñado a sus oyentes con toda sabiduría (Col 1, 28), los que son lo suficientemente maduros para comprender esta sabiduría espiritual (1 Cor 2, 6-7) tienen que instruir a otros en ella (Col 3, 16).

El Cristo encarnado fue aumentando en sabiduría (Lc 2, 40. 52) siendo niño, y maravilló a sus oyentes por su sabiduría cuando fue hombre. Dos veces personifica a la sabiduría de un modo que recuerda a Proverbios: Mt 11, 19 (Lc 7, 35) y Lc 11, 49 (Mt 23, 34ss). En ambos pasajes es posible que Cristo esté aludiendo a sí mismo como la “Sabiduría”, aunque no hay seguridad en cuanto a esto, especialmente en el segundo caso.

Citas : 1 Re 3, 5-14; Jos 1, 1-9 

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New Bible Dictionary © 1982 Universities and Colleges Christian Fellowship, Leicester, Inglaterra (segunda edición) 
Nuevo Diccionario Biblico Certeza, (Barcelona, Buenos Aires, La Paz, Quito: Ediciones Certeza) 2000, c1982. 
Diccionario Bíblico Manual Edición ecuménica 5ª edición Editorial Claret . Obermayer, Speidel, Zieler y Vogt.